
Clicar en la foto
La cuarta entrega de "Científicos de frontera" estará dedicada a la investigadora Andrea Goldsmith, catedrática de la Universidad de Stanford (EEUU) y miembro del Instituto de Ingenieros Eléctricos y Electrónicos. En la entrevista hablará sobre su pasión por un campo vanguardista tradicionalmente masculino: la ingeniería electrónica.
Goldsmith es considerada una autoridad mundial en tecnologías móviles y sus múltiples aplicaciones. Sus estudios han servido para avanzar en campos como las comunicaciones inalámbricas (redes "WIFI"), o la medicina, con dispositivos que se colocan en el cuerpo y alarman a los médicos cuando surgen problemas de salud.
Andrea Goldsmith, catedrática de Ingeniería Electrónica de la Universidad de Stanford (EE. UU.), es una de las personas que imaginan y crean las tecnologías que cambian la vida cotidiana. Sus proyectos son tan futuristas como las autopistas con coches sin conductor, los hogares con sensores que perciben el estado de salud de sus habitantes, o los teléfonos móviles que transmiten automáticamente el historial médico de un paciente. De todos ellos, y también de los retos que plantean ¿éticos, sociales, personales-, hablará en ¿Científicos de Frontera¿, el próximo domingo en La 2 a partir de las 23 horas.
"Las ideas provienen de imaginar qué tecnologías pueden mejorar la vida de las personas. Es un proceso muy creativo, como ingenieros tenemos algo así como un folio en blanco, a partir del cual podemos imaginar cualquier cosa".
Pero Goldsmith no es una fanática de la tecnología: "Fui profesora de comunicación inalámbrica durante cinco años antes de tener mi primer móvil; me resistí, porque no quería estar localizable siempre. Me gusta sentarme con un libro, disfrutar de un ritmo de vida pausado. La comunicación instantánea ha mejorado nuestra vida en muchos aspectos, pero también la ha acelerado".
Y sí, ser mujer aún marca una diferencia: "He sufrido una discriminación imperceptible, y tal vez no tan imperceptible. Cuando empecé Ingeniería éramos muy pocas, y algunos profesores te transmitían la idea de que aquello no era para mujeres. Fue muy duro, pero perseveré. Hoy seguimos siendo una minoría en el mundo académico, y todavía hay un sesgo. A muy pocas mujeres se las anima a que estudien ingeniería".
Goldsmith es considerada una autoridad mundial en tecnologías móviles y sus múltiples aplicaciones. Sus estudios han servido para avanzar en campos como las comunicaciones inalámbricas (redes "WIFI"), o la medicina, con dispositivos que se colocan en el cuerpo y alarman a los médicos cuando surgen problemas de salud.
Andrea Goldsmith, catedrática de Ingeniería Electrónica de la Universidad de Stanford (EE. UU.), es una de las personas que imaginan y crean las tecnologías que cambian la vida cotidiana. Sus proyectos son tan futuristas como las autopistas con coches sin conductor, los hogares con sensores que perciben el estado de salud de sus habitantes, o los teléfonos móviles que transmiten automáticamente el historial médico de un paciente. De todos ellos, y también de los retos que plantean ¿éticos, sociales, personales-, hablará en ¿Científicos de Frontera¿, el próximo domingo en La 2 a partir de las 23 horas.
"Las ideas provienen de imaginar qué tecnologías pueden mejorar la vida de las personas. Es un proceso muy creativo, como ingenieros tenemos algo así como un folio en blanco, a partir del cual podemos imaginar cualquier cosa".
Pero Goldsmith no es una fanática de la tecnología: "Fui profesora de comunicación inalámbrica durante cinco años antes de tener mi primer móvil; me resistí, porque no quería estar localizable siempre. Me gusta sentarme con un libro, disfrutar de un ritmo de vida pausado. La comunicación instantánea ha mejorado nuestra vida en muchos aspectos, pero también la ha acelerado".
Y sí, ser mujer aún marca una diferencia: "He sufrido una discriminación imperceptible, y tal vez no tan imperceptible. Cuando empecé Ingeniería éramos muy pocas, y algunos profesores te transmitían la idea de que aquello no era para mujeres. Fue muy duro, pero perseveré. Hoy seguimos siendo una minoría en el mundo académico, y todavía hay un sesgo. A muy pocas mujeres se las anima a que estudien ingeniería".
No hay comentarios:
Publicar un comentario